Suya y de nadie más

Le gustaba tanto aquella muñeca que incluso dormía con ella. La tapaba hasta donde llegaba la manta y se despertaba si no la sentía a su lado. Al amanecer, la estrujaba entre sus brazos y la llevaba con ella a todas partes. Tanto la cuidaba que a veces se olvidaba de sí misma. Sigue leyendo

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