Rugidos de fuego

Ni siquiera sé qué estábamos haciendo en ese momento. Creo que mi madre estaba cocinando y yo estaba arreglando un poco el salón para cuando mi padre llegara de la granja. Con el crudo frío de invierno siempre tratábamos de tener la estufa de leña encendida. Aunque cada vez era más complicado conseguir tocones para avivar la llama. Los recursos se iban consumiendo entre todos los del pueblo igual de rápido que se consumía el fuego. Sigue leyendo

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