Jugar a ser Dios

Los gritos de la gente y el temblor del suelo no me detienen. Corro lo más rápido que puedo esquivando los cuerpos sin vida que yacen en tierra. No me importa el dolor en sus rostros, los charcos de sangre o sus miembros despedazados. Yo tengo una misión. Sigue leyendo

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