Memento mori

Hazme daño una y otra vez. Quema mi piel y haz que a través de mis venas sean mis pensamientos los que ardan. Aráñame por la espalda y no te detengas si mi garganta ruge. Te pediré que pares. Que me escuches. Que puedo hacerlo mejor. Pero tengo de locura marchitado el conocimiento. Y el conocimiento agotado de tantas palabras. Palabras que suenan, pero nunca perforan. Sigue leyendo

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