Esencia artificial

Sin que nadie la vea, dobla la esquina de la página 249. El libro tiene más de mil. Y la razón por la cual escoge esa solo tiene que ver con el absurdo azar. Una libreta pequeña y vieja, como desgastada, aunque con las hojas inmaculadas, acompaña a la novela en su bolso de color marrón apagado. Por si las musas vienen a buscarla y le sale alguna frase ingeniosa. Sigue leyendo

Ave Fénix

Antes de subir al autobús supo que no volvería a verla. Se había estado engañando con aquella ilusión desde hacía demasiado tiempo y ahora la realidad le abofeteaba la cara. Creía que ese momento no llegaría y, sin embargo, ahí estaba, tirano y tranquilo, casi soberbio, señalándola con el dedo y riendo sutilmente. Supo que era el momento de reconstruirse, de volver a encontrarse a sí misma, quizá de aprender a ser la de siempre. No podía entender cómo había dejado que la vida la hundiese tanto. Sigue leyendo