Albert Einstein: un religioso cósmico

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Einstein era mal estudiante y los profesores lo tachaban de holgazán :: NASA

Andrea López Zanón | Cuando aquella manecilla, semejante a la de un reloj, buscaba como por arte de magia el Norte, el pequeño Albert Einstein se quedaba maravillado. Por aquel entonces tenía cinco años, y nunca se había sentido tan hipnotizado como cuando, en las frías noches de la ciudad alemana de Múnich, cogía de su mesilla la brújula que le había regalado su padre y se ponía a dar vueltas sobre sí mismo. Daba igual lo que hiciera. Daba igual cuánto se moviera. Aquella manecilla siempre apuntaba al Norte. Esta debió ser la experiencia más mística, casi religiosa, que vivió Albert Einstein a lo largo de su vida. Sigue leyendo

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