Dominar su vida

Entonces apretó el gatillo. Tras un intenso ruido su cuerpo dejó de latir. Ya no había gritos, ya no había rabia, ya no había nada. Siempre se preguntaba cómo sería aquel momento, el momento en el que uno deja de existir. Y para su sorpresa, a él le había resultado profundamente gratificante. Sigue leyendo

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