Lectura: Sentimiento

“Ten. Esto era de la abuela”. Y sin buscarlo cayeron en mis manos una docena de libros antiguos y empolvados. Nunca llamaron mi atención. Las cubiertas imitaban al cuero, pero con los años habían adquirido un color marrón y arrugado que se desintegraba solo con mirarlo. Los títulos tampoco ayudaban: “Promesa salvaje”, “El verano del lobo rojo”, “Tú y yo”… novelas de amor que estaban muy lejos de ser el tipo de historia que a mí me gusta leer. Así que allí yacieron, tiradas encima del escritorio, esperando a que alguien tuviera el valor de abrirlas, de revivirlas, de sentirlas. Y esa iba a ser yo. Sigue leyendo