Las plantas también se adaptan

Cuando el naturalista inglés Charles Darwin postuló su teoría de la selección natural en El origen de las especies (1859), se ganó un buen puñado de detractores. Entre los cuales se encontraba él mismo. Proveniente de un entorno profundamente católico ni él podía creer lo que había descubierto. ¿Cómo era posible que tras casi dos mil años creyendo que Dios había creado toda la forma de vida terrestre, averiguara que tanta biodiversidad respondía a un complejo sistema de adaptación? Aunque al principio pudiera parecer una locura, esta teoría, que postula que todas las especies de seres vivos han evolucionado a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural, tenía mucho más sentido. Sigue leyendo