El último adiós

Cuando dejó la maleta sobre la cama su despertador marcaba las seis de la tarde. No le gustaba hacer esperar a nadie, pero aquel día había sido muy largo. Ni siquiera era capaz de entender por qué había quedado con alguien al que no le apetecía ver, y esa era una reflexión que no se había podido sacar de la cabeza ni una vez a lo largo de la mañana. No obstante ya había dado su palabra, y se sentiría afligida si se echaba atrás. Sigue leyendo

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