Amor a primer contacto

Todo el mundo hacía cola frente aquel lugar. Pelos engominados, trajes de noche y caramelos para el mal aliento. Nervios a flor de piel al sentir que, tras aquella puerta, podría esconderse el ansiado amor verdadero. El joven, que lucía un abrigo negro, una bufanda gris brillante y unos zapatos de cordones con costura inglesa, miraba al frente casi con desesperación. Cuando alguien cruzaba el umbral de la puerta, atravesando las cortinas rojo vino y dejando atrás a centenares de pretendientes, Sigue leyendo
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