Ausente

Ni siquiera se terminó el plato que la camarera le puso en la mesa. Ni siquiera probó un poco de aquel vino dulzón que tanto le habían recomendado. Ni la felicidad hipócrita de las personas que le rodeaban entre conversaciones banales y etiquetas de prestigio hacían que dejara de sentirse como una niña en una clase de universidad. Sigue leyendo