Aquellas cosas que nunca pude decirte

Cada día te doy las gracias, aunque mis palabras nunca tengan la suficiente fuerza como para atravesar el aire y llegar a tus oídos. Desde el otro lado de la cama, me miras con tanta dulzura que me haces crecer. Consigues que por un instante sueñe con superar cada una de las barreras que la vida ha puesto en mi camino. Tus manos suelen estar frías. Pero siempre las calientas antes de acariciarme las mejillas. Te juro que cuando pueda levantarme nos iremos a todos esos sitios de los que siempre me hablas. A la montaña, donde te criaste; al río, donde aprendiste a nadar; a la sombra de tus experiencias, que te enseñaron a vivir. Lo haremos todo juntos. Haces que sienta que puedo. Y sé que podré. Sigue leyendo

Anuncios