Ignorando latidos

– Ahora mismo soy un corazón tirado en medio de la calle. No tengo cuerpo, no tengo piel ni barrera alguna que me proteja. Sigue leyendo

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Pureza consumida

Le encandiló la gracilidad de sus pisadas. Parecía que no caminara, sino que acariciara el suelo a su paso. Ni siquiera la escuchó cuando se acercó, pero pudo sentir su energía atravesándole las entrañas. Sigue leyendo

Memento mori

Hazme daño una y otra vez. Quema mi piel y haz que a través de mis venas sean mis pensamientos los que ardan. Aráñame por la espalda y no te detengas si mi garganta ruge. Te pediré que pares. Que me escuches. Que puedo hacerlo mejor. Pero tengo de locura marchitado el conocimiento. Y el conocimiento agotado de tantas palabras. Palabras que suenan, pero nunca perforan. Sigue leyendo

Ojalá, Susana, ojalá

Lo siento. Siento no haberte podido sacar de esa caja de madera acolchada. Siento no haber podido prestarte parte de la vida que todavía me queda. Siento no haberme podido poner en tu lugar, aunque solo fuera por unos días, para que pudieras disfrutar sin la sombra amenazante de esta maldita enfermedad. Lo siento, y lo siento de verdad. Sigue leyendo