Grafiteros: los artistas más incomprendidos

“Yo soy grafitero”. Y con sorna alguien le pregunta: “Ah, ¿pero que eso es una profesión?” La respuesta siempre es un sí. Un rotundo y sonoro sí que algunos se toman a guasa y otros como si se tratara de una ofensa. Lamentablemente esta es la realidad a la que muchos artistas tienen que enfrentarse. Aquello a lo que se dedican y en lo que tanto han trabajado no disfruta del prestigio social que merece. En cuestión de segundos su profesión es menospreciada y percibida como un producto antiestético del más puro de los vandalismos. Por suerte parece que en los últimos tiempos esta tendencia social está cambiando. Gracias a múltiples iniciativas como la emprendida por el Ayuntamiento de Liria junto con colectivos locales dedicados a la divulgación del arte urbano el grafiti empieza a ocupar la posición que merece. Sigue leyendo

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