No es lugar para gordos

Una mujer guapísima. Ojos grandes y llenos de vitalidad. Sonrisa agradable y dientes tan ordenados que ni siquiera parecen reales. Cuerpo perfecto. Sin un ápice de grasa. Vientre plano y piernas delgadas. Eva la mira desde la parada del autobús. En el fondo se lamenta. Solo es capaz de pensar en cuánto le gustaría ser como aquella modelo de la valla publicitaria. Pero nunca lo conseguirá: ella mide 1,62 cm, pesa 80 kg, y tiene un aspecto bastante habitual –ni dientes perfectos, ni ojos grandes, ni melena ideal ni sonrisa de cine-. Solo es ella: Eva. Sigue leyendo

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