Esclavos del canon de belleza

En una sociedad en la que se premia la buena imagen y el cuerpo delgado y definido, los Trastornos de la Conducta Alimentaria están a la orden del día. Factores socioculturales, entre los que se encuentra la influencia de los modelos mediáticos y publicitarios, hacen que no seguir con el canon de belleza pase factura

 

Andrea López Zanón.– Un sonido estridente y agudo resuena en toda la habitación. Es hora de levantarse. Eva abre los ojos y apaga el despertador. Al primer pestañeo se da cuenta de que ayer se pasó con su clase de spinning. Con aire alicaído, se sienta sobre la cama y se mira las piernas. Qué gordas y flácidas. ¿Cuándo conseguiría tener el cuerpo que quería? Se levanta con rabia, casi con rechazo, y abre la puerta de su armario. ¿Qué se pondría aquel día? El verde claro resalta su estómago. El rojo la hace sentir demasiado expuesta a la mirada de la gente. El lila marca sus cartucheras. Al final recurre a lo de siempre: gris arriba y negro abajo. Son los únicos colores que la hacen sentir segura para enfrascarse un día más en su lucha habitual: una lucha contra ella misma.

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Los TCA se caracterizan por la percepción distorsionada que los afectados tienen sobre sí mismos y sus cuerpos. La realidad que ellos aprecian se alejan mucho de la que el resto ve. A causa de este pensatimento distorsionado a menudo de sienten incomprendidos y solos. Foto: Andrea L. Zanón

Con el desayuno en la mesa, un café con leche desnatada y sacarina, enciende el televisor para ver sin prestarle demasiada atención el telediario matutino. Cuando llegan los anuncios Eva se lamenta por dentro. Cuerpos esterilizados. Mujeres atractivas y de porcelana. Comidas que prometen adelgazar solo con olerlas y pastillas naturales que hacen reducir la grasa. ¿Cuándo conseguiría tener el cuerpo que quería? Siente que jamás podrá llegar a ser tan feliz como las que presentan cremas anticelulíticas o conducen coches de alta gama. Siente que en la sociedad no hay un sitio para su tipo de cuerpo. Distorsión. Ansiedad. Rabia.

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La publicidad en cualquier medio tiende a mostrar cuerpos perfectos que se relacionan con el éxito y la felicidad. Los modelos publicitarios acentúan el concepto de canon de belleza y establecen unas características esenciales: personas delgadas, medianamente altas, atractivas e independientes. La publicidad contribuye a nuestro establecimiento de metas y objetivos y, en muchos casos, puede ser la procursora de sentimientos de inferioridad y complejos. Foto: Andrea L. Zanón

 

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Las dietas milagro y los suplementos para la alimentación se han puesto de moda. Desde pastillas naturales para reducir la grasa corporal a compuestos químicos que facilitan la absorción de proteínas en nuestro organismo. En muchas ocasiones se desconoce la importancia de una dieta equilibrada y se termina afectando gravemente la salud. Foto: Andrea L. Zanón

Lejos de tratarse de un caso aislado, la situación que vive Eva se repite en miles de adolescentes. Personas jóvenes, la mayoría mujeres, que se obsesionan con su físico, con su apariencia y con su peso. Chicas que viven un tormento por no alcanzar el canon de belleza que impera en la sociedad. Un canon motivado por factores socioculturales, entre los que se encuentran los modelos mediáticos y publicitarios que inundan la comunicación actual, y que desembocan en un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA).

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En la sociedad actual se premia la buena imagen, e incluso es un requisito muy solicitado en currículums y solicitudes de trabajo. La obesidad se relaciona, generalmente, con la dejadez y la depresión, así como con personas poco luchadoras y ambiciosas. De un modo u otro la sociedad termina anclada al canon de belleza. Foto: Andrea L. Zanón.

La Doctora María Victoria Carrillo Durán, profesora de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad de Extremadura, ha dedicado parte de su carrera profesional a estudiar los factores que influyen en el desarrollo de los TCA. Las exigencias profesionales hacen que la buena presencia e imagen se premien, y que la mujer delgada y el hombre proporcionado se identifiquen con el éxito y la independencia. Las relaciones sociales, sobretodo en la pubertad, llevan a los jóvenes a buscar la aprobación del grupo. Para ello adoptan la forma de pensar dominante e incluso intentan cambiar aquello en su físico que les desplaza del resto. Las relaciones sentimentales motivan a las personas a desear agradar al resto. En el caso de los adolescentes, esta necesidad de ser deseados se acrecienta, y la desaprobación de los semejantes es más difícil de asimilar. María Victoria Durán explica que estos factores, en muchas ocasiones, provocan sentimientos de inferioridad, complejos personales y distorsiones que pueden dar lugar a un TCA.

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Los TCA se caracterizan por una obsesión prolongada con los alimentos. Las personas afectadas no son capaces de ver lo que realmente pasa y no pueden cambiar su forma de pensar. Tienden a compararse con el resto y a ser muy inseguros. Foto: Andrea L. Zanón

La publicidad y los medios de comunicación, así como muchos de los anuncios que se difunden masivamente por Internet, incentivan la insatisfacción personal. Sobre una pasarela de moda, protagonizando alguna serie televisiva o anunciando cualquier producto es inusual que se muestre a personas que no sean delgadas, que no estén musculadas o cuyas facciones no resulten irresistiblemente atractivas. La utilización de estos estereotipos por parte de la publicidad, según explica Carlos Fanjul, profesor de Publicidad en la Universidad Jaume I, “se aplica porque se necesita dar mucha información en muy poco tiempo, y los estereotipos permiten esa rápida asociación de ideas y valores”. La publicidad, que muestra el modelo ideal que reúne aquellas características deseadas por todos, “puede influir en el establecimiento de las metas que queramos alcanzar”, afirma Fanjul. Es capaz de determinar la visión que una persona tiene de sí misma y ser la causa, aunque no única o principal, de sentimientos de inferioridad y complejos, y en última instancia de TCA. Aun con todo, “la publicidad no ha inventado los estereotipos de belleza, si no que toma los modelos aceptados en la sociedad y los potencia”, sentencia el profesor.

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El canon de belleza también afecta a los superhéroes y los transforma de acuerdo a los modelos y estereotipos más aplaudidos. Los estudios en comunicación audiovisual informan de que la publicidad no ha inventado estos modelos, sino que recauda las características socialmente aceptadas y las potencia. No obstante el estar expuestos a cuerpos musculados, armoniosos y casi perfectos influye en la visión que uno tiene de sí mismo. Foto: Andrea L. Zanón

El miedo a la obesidad es un sentimiento cada vez más arraigado en nuestra sociedad. Tallas hechas para personas delgadas, maniquís extremadamente enclenques y modelos publicitarios tan perfectos que parecen inhumanos son buenos ejemplos de ello. No seguir el canon de belleza imperante pasa factura. Tanto es así que en Europa cerca del 15% de los niños jóvenes, en su gran mayoría chicas, padecen algún TCA. En España, la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia cifra en un 6% la población femenina joven que padece esta enfermedad. Según la Cruz Roja, cuatro de cada 100 adolescentes padecen bulimia, y uno de cada 100, anorexia. La OMS ha registrado un promedio anual de 80.000 casos relacionados con estos TCA, y cerca de un centenar de muertes.

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En los TCA, debido a la distorsión que los caracteriza, las personas que lo sufren nunca se ven como querrian estar. Además, los estereotipos sociales, potenciados por la moda de pasarela, sus profesionales y la talla de la ropa, favorece visión de que las personas extremadamente delgadas son las más exitosas. Foto: Andrea L. Zanón

Los datos paralizan, y la gravedad de este tipo de trastorno también. A pesar de los innumerables estudios sobre los TCA y el conocimiento sobre los factores que favorecen su aparición, la situación no mejora y los casos relacionados con estas patologías aumentan. Se sigue premiando la belleza, la delgadez y la armonía corporal, todos ellos aspectos que seguirán motivando aquello de: “¿Cuándo conseguiré tener el cuerpo que quiero?”.

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En los TCA, sobretodo en los casos de bulimia y anorexia, se tiende a la purgación: vomitar la comida después de ingerirla. Es una forma de mantener el cuerpo delgado y asegurarse de que no aumenta ni un solo gramo, que es la obesión que motiva un TCA. Foto: Andrea L. Zanón

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3 comentarios en “Esclavos del canon de belleza

  1. Toga dijo:

    Te felicito por tu artículo una vez más Andrea. Me parece fantástico cuando el esfuerzo de alguien es empleado para reivindicar y hacer reflexionar al lector, en este caso. Combatir la banalidad y la superficialidad con inteligencia y profundidad. Genial.

    Personalmente creo que el problema, como la mayoría de las veces, radica en nuestra psicología y nuestra cultura. En la antigüedad, por ejemplo, tengo entendido que el canon de belleza de la mujer (por continuar con el ejemplo) estaba basado en las “curvas”, como se puede comprobar con las llamadas “venus paleolíticas”, y lejos de ver el cuerpo voluminoso como algo negativo u odioso, era un signo de salud, posición social, y fertilidad. Otro ejemplo aún más claro del sin sentido de los cánones de belleza, son las mujeres de Tayikistán y su afán por tener el entrecejo más poblado de la comunidad, cosa que aquí la inmensa mayoría no saldría ni a la calle de tener una “uniceja” de esos portes… En definitiva, es una lástima que por una ilusión que nosotros mismos hemos creado tanta gente se complique la vida con su cuerpo, y peor aún, que tanta gente tenga prejuicios y se la compliquen a los demás por el mismo motivo. Creo que el problema comienza con falta de seguridad por parte de la persona y falta de reflexión, además de tener miedo de ser rechaza por el “grupo”. Pero sin duda, la sociedad occidental aún lo pone más difícil, posiblemente si no hubiera tanta gente preocupada con su cuerpo y con cumplir un estereotipo superficial, emplearían el tiempo y el esfuerzo en hacer cambios mucho más importantes, urgentes y profundos…

    Y ya me callo, que tus textos me dan cuerda y no puede ser… jaja Felicidades otra vez, también por las fotografías ;).

    ¡Un saludo!

  2. Andrea L.Zanón dijo:

    Muchas gracias! Y muy buena tu reflexión. Tienes toda la razón, las primeras representaciones escultóricas estaba protagonizadas por personas gruesas. En la antiguedad se relacionaba con un buen nivel adquisitivo, pues si tenian un peso elevado era porque podían alimentarse. En Grecia las cosas cambiaron, y se empezó a valorar más la armonía corporal y los torsos musculados. Supongo que el deporte, que empezó a ser un motivo de ocio en aquella época, tuvo algo que ver. En el Barroco sucedía lo contrario. No hay nada más que ver las Tres Gracias o cualquier pintura de la época. Ahora las tornas han camibado, y nos hemos pasado. Los cuerpos que se difunden a través de los medios no son reales. Eso nos distancia de nuestro entorno. Lo peor viene cuando se vuelve una ilusión y un motivo para juzgar a la gente. Una verdadera lástima. Pero para eso está hecho este reportaje y las fotos, y en ese sentido hay que encaminar el periodismo. Para cambiar las cosas.

    Un saudo enorme!

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