Una promesa de hidrógeno y helio

              

– ¿Y por qué se hace de día y de noche, papá?

– Porque la Tierra gira alrededor del sol, mi vida.

– ¿Y por qué vuelan tan alto los pájaros, papá?

– Porque baten muy fuerte sus alas, y aprovechan el aire para poder llegar hasta el cielo, cariño.

– ¿Y ellos tocan las estrellas, papá?

– ¡No! ¡Las estrellas están lejísimos!

– Pues yo las veo muy pequeñitas. – la niña fija su mirada en un punto perdido de la calle y muestra un rostro seguro y orgulloso, creyendo que su padre, con aquella respuesta, estaba equivocado. – Pero, papá, ¿de qué están hechas las estrellas?

– Cecilia…- el padre se acuclilla delante de la pequeña y le acaricia las mejillas con una amplia sonrisa.- Creo que haces demasiadas preguntas. Nadie sabe de qué están hechas las estrellas. ¡No podemos ir hasta ellas para averiguarlo! Sigue leyendo

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Esclavos del canon de belleza

En una sociedad en la que se premia la buena imagen y el cuerpo delgado y definido, los Trastornos de la Conducta Alimentaria están a la orden del día. Factores socioculturales, entre los que se encuentra la influencia de los modelos mediáticos y publicitarios, hacen que no seguir con el canon de belleza pase factura

 

Andrea López Zanón.– Un sonido estridente y agudo resuena en toda la habitación. Es hora de levantarse. Eva abre los ojos y apaga el despertador. Al primer pestañeo se da cuenta de que ayer se pasó con su clase de spinning. Con aire alicaído, se sienta sobre la cama y se mira las piernas. Qué gordas y flácidas. ¿Cuándo conseguiría tener el cuerpo que quería? Se levanta con rabia, casi con rechazo, y abre la puerta de su armario. ¿Qué se pondría aquel día? El verde claro resalta su estómago. El rojo la hace sentir demasiado expuesta a la mirada de la gente. El lila marca sus cartucheras. Al final recurre a lo de siempre: gris arriba y negro abajo. Son los únicos colores que la hacen sentir segura para enfrascarse un día más en su lucha habitual: una lucha contra ella misma. Sigue leyendo

Inconformistas

Pudo verse a ella misma hacía setenta años divirtiéndose entre aquellos juguetes. Pudo ver cómo se habían podrido, cómo se habían marchitado, cómo el resto de generaciones les habían dado la espalda. No lo entendía. Para ella ese lugar había sido algo más que su mejor cuento de la infancia. Para el resto simplemente un montón de chatarra. Sigue leyendo