Hiperactividad, el esfuerzo por conseguir la calma

Paula mueve la cucharilla con ímpetu, como si se hubiera tomado tres cafés seguidos. Pero no, el suyo es descafeinado y del tiempo. Cinco vueltas a la taza y suelta la cuchara en el plato: no le gusta el sonido agudo y estridente del metal contra el cristal. La pone nerviosa. Antes de dar el primer sorbo a la taza coloca su pelo rubio y ondulado sobre el hombro derecho. Siempre el hombro derecho. De forma inconsciente estudia la disposición de los objetos sobre la mesa. Desplaza a la izquierda la taza de café. Recorre unos diez centímetros hacia la derecha el servilletero. Cuando cree que todo está en orden se acomoda en la silla y coge de la mochila un artículo muy especial: un radiocasete infantil. La obsesionó cuando era pequeña. Ni su madre podía tocarlo. Fue una niña traviesa y maniática. Se pasaba los días ordenando cosas por colores, por orden alfabético, por tamaños. Ahora, con 22 años, sabe que aquella inquietud y sus obsesiones tenían un nombre: hiperactividad.

Reconoce que no ha sido fácil. En algunos TDAH1momentos de su vida se ha sentido diferente y extraña en un entorno en el que no encajaba. Le costaba sociabilizarse y no compartía aficiones con prácticamente nadie. Creció siendo una niña muy independiente. En clase las horas pasaban lentas, y con un esfuerzo titánico para entender lo que los profesores explicaban. Eso no le pasaba al resto de los compañeros. Sus padres comprendieron que algo no iba bien. Su hija era muy inquieta, obsesiva, solitaria, y por más que lo intentara no conseguía adaptarse al ritmo de su clase. El cuarto psicólogo que visitaron emitió un diagnóstico certero: Paula sufre un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Esta es la situación que se repite a diario en el seno de muchas familias. Notan que sus hijos son muy nerviosos e impulsivos, y que sus resultados académicos empeoran a pesar de los esfuerzos. Viven en una situación de angustia permanente porque no saben encajar su comportamiento ni tampoco identificar el trastorno que padecen sus hijos. En ocasiones incluso llegan a pensar que se trata de un juego de niños. La secretaria de la Junta Directiva de la Asociación de Padres para Niños y Adolescentes con Déficit de Atención e Hiperactividad (APNADAH), M.J, explica que a veces los padres no toman enserio los síntomas de sus hijos porque no conocen el TDAH y simplemente creen que son niños desobedientes. M.J insiste en la necesidad de acabar con la desinformación que existe acerca de este tema, pues las personas afectadas por el trastorno necesitan “el apoyo de su entorno para poder aceptarlo, querer mejorar, y vivir lo mejor posible”.

Paula vuelve a meter la cucharilla en el vaso para sacar el hielo. En ningún momento es capaz de tener las manos desocupadas. Intenta controlarlo. Pero cuando consigue dejarlas quietas empieza a morderse el labio y a dar golpes con el pie en el suelo. “Este tipo de cosas son las que no puedo evitar en mi día a día”. Siempre tiene que estar ocupada con algo, pero explica que ser una persona hiperactiva implica mucho más que ser nerviosa. “Es una forma de vivir. Afecta directamente a tu manera de ser y a lo que haces”. A medida que fue creciendo sintió la necesidad de dedicar su tiempo a algo que la desahogara, que la motivara y que agotara la energía extra que manaba por cada poro de su piel. Con 15 años pasó a formar parte de un grupo de percusión. Lo que para muchos era una actividad extraescolar como cualquier otra para Paula fue la oportunidad que nunca tuvo. Allí sintió que por primera vez había encontrado su lugar. Nadie la juzgaba ni la miraba de forma extraña y frente a los tambores ser nerviosa no era un inconveniente. Esta inquietud permanente de Paula la convierte en una persona muy creativa, con iniciativa, perfeccionista en todo lo que hace. Encontró en la música la vía de escape perfecta, el escenario en el que poder desahogar su hiperactividad y el lugar en el que tener déficit de atención se queda en un eco lejano. Supo que dedicaría su vida a los pentagramas.

ADECUACIÓN-4-AL-TDAH-EN-EL-AULA-TERRASSA-BARCELONAPaula encarna el perfil habitual de las personas que padecen este trastorno. Según el Doctor Tomás J. Cantó Diez, médico psiquiatra y coordinador del centro de Salud Mental Infantil de Alicante, las personas con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad suelen tener problemas en el funcionamiento social, académico u ocupacional. Les cuesta mantener la atención en las actividades que están realizando y en muchas ocasiones entran en un estado de ensimismamiento en el que parece que no escuchen ni presten atención a su entorno. Son muy impulsivos, lo que hace que pierdan la noción del peligro y sean demasiado atrevidos. Les cuesta organizarse y seguir instrucciones, por lo que es difícil que terminen correctamente sus tareas. Son personas que se distraen fácilmente y que se desmotivan con frecuencia. Por normal general son independientes, activos y muy creativos.

Paula se quita las gafas cuadradas de moldura fina y las limpia en el pañuelo grisáceo que le cubre el cuello. Siendo cantante, tiene que cuidar su garganta. Al apartarlo una clave de sol pequeña y plateada se asoma tímidamente. Cuelga agarrada de una cadena de plata formada por pequeños eslabones. Enseguida se apresura a ponerla recta. Se altera solo de pensar que pudiera estar del revés. “Me la regaló mi padre cuando tenía 10 años y siempre la llevo”. En sus ojos azules se dibuja una sonrisa. Es como si llevara la música tatuada a fuego en el alma. Se queda ensimismada durante unos segundos y mira fijamente el café, pero no ve absolutamente nada: Paula solo piensa en lo que para ella significa esa clave de sol. Pero el momento de calma dura poco y de repente se pone a juguetear con una servilleta. Imposible permanecer quieta.

Cuando le diagnosticaron el trastorno ella tan solo tenía 11 años y no comprendía hasta qué punto le afectaba aquello del TDAH. Era una niña inquieta, algo rebelde y un poco obsesiva a la que ahora le daban una pastilla diaria para que prestara más atención en clase. En ningún momento este diagnóstico clínico fue tratado en su casa como un tema tabú. Pero recuerda la reacción de su madre: “Le afectó mucho y tardó en superar que tendría que vivir con esto siempre”. Sin embargo su padre entendió que lo mejor para Paula era conocer su trastorno y tratar de convivir con él de la mejor forma posible.

tdah-nin-os-saltando

La joven vuelve a intercambiar un par de miradas con el café descafeinado. Sabe que apenas le quedan un par de sorbos, pero no le importa: ella está más pendiente de los recuerdos que se amontonan en su cabeza. De pronto uno de ellos cobra más fuerza que los anteriores y se pone rígida en la silla. Acaba de acordarse de algo importante. Saca de su cartera una foto de carnet y la mira sonriente. Detrás de sus labios una fila de dientes brillantes y blancos parece saludar. “Este es mi hermano pequeño”. Al lado del café una foto. Y en el rostro de Paula una expresión de eterno cariño al mirar al joven de ojos azules y pelo rubio que la acompaña ahora desde la mesa.

El hijo pequeño de la familia empezó a mostrar los mismos síntomas que su hermana desde una edad muy temprana. No podía quedarse quieto ni un segundo y era muy rebelde. A medida que fue creciendo los resultados académicos eran peores. Le costaba mucho adaptarse al ritmo de sus compañeros y las llamadas del centro educativo en el que estudiaba para alertar de esta situación eran ya una constante. Cuando tenía 9 años, el hermano pequeño de Paula también fue diagnosticado de un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

El padre de los niños, aunque le costara reconocerlo, se sentía identificado con cada uno de los síntomas que mostraban sus hijos. Él también había sido muy inquieto y no había podido encerrarse en un aula a estudiar. No obstante por aquel entonces muy pocos conocían el trastorno, y los abuelos de Paula se limitaron a creer que su hijo era un niño desobediente. A causa de esta desinformación decidieron sacarlo del colegio para que se dedicara a trabajar. Después de más de cuarenta años, el padre de Paula pudo entender muchos rasgos de su comportamiento y de su personalidad cuando fue diagnosticado del TDAH.

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad está ocasionado por la conjunción de determinados factores genéticos y ambientales, por lo que en muchos casos resulta complicado diagnosticarlo. El Dr. Pedro Barberó Aguirre, neuropediatra en el Hospital Universitario y Politécnico La Fe, Valencia, explica que el factor genético es la principal causa que origina este síndrome neurobiológico. Los estudios familiares realizados con muestras clínicas desvelan que los hijos de padres que lo padecen tienen entre 2 y 8 veces más de probabilidad de sufrir este trastorno. Gracias a los estudios de neuroimagen se ha podido determinar que hay zonas del cerebro que no funcionan correctamente. Existe una alteración en la trasmisión de la dopamina y la noradrenalina en varios circuitos neuronales relacionados con el lóbulo frontal. Éste se encarga de coordinar las funciones cerebrales, por lo que su mal funcionamiento está considerado como una de las principales causas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Por lo que respecta a los factores ambientales, el Dr. Barberó explica que la desnutrición materna y feto-materna, el abuso del tabaco por parte de la madre, así como de otro tipo de drogas durante la gestación, la prematuridad del bebé o que el niño nazca con bajo peso motivan que se desarrolle el trastorno.

Matrimonio-Discutiendo-300x336La hiperactividad y el déficit de atención tanto de Paula como de su hermano están motivados por causas genéticas y constituyen un caso clásico cuando se habla del TDAH. M.J, de la APNADAH, cuenta que a la Asociación, aparte de acudir familias con hijos que padecen el trastorno, también acuden padres que después de que se haya diagnosticado a un pariente muy cercano se han sentido identificados y han descubierto que también lo sufren. “La situación familiar cuando hay casos de este tipo suele ser muy difícil: hay muchas familias que se rompen”, explica. En ocasiones a la persona que lo sufre y a su entorno le cuesta aceptar que padece el TDAH. Desde la Junta Directiva de APADAHCAS, la Asociación de Padres de afectados por Déficit de Atención e Hiperactividad de Castellón de la Plana, cuentan que cuando en una familia se diagnostica a alguno de sus miembros la tendencia es, o bien sentirse aliviadas por comprender lo que les ocurría, o bien entrar en un estado de shock e inaceptación. En cualquiera de los casos ambas asociaciones remarcan la importancia de formarse a cerca de TDAH, vivirlo con naturalidad y aceptarlo, ya que si no se asume es poco probable que el paciente se supere a sí mismo y aprenda a convivir con él. Además las situaciones de tensión y discusiones son muy frecuentes y las familias, en especial los padres, terminan derrumbados.

El sol empieza a esconderse y Paula no siente ni un ligero atisbo de cansancio. En su cabeza suena una canción que ella misma está improvisando. Sigue el ritmo con los pies y se deja llevar por una melodía muda: su mente es todo lo que necesita para escuchar una canción. La resulta difícil hablar de su familia. Convivir con dos personas hiperactivas siempre le ha supuesto un reto, una batalla a la que enfrentarse día a día. Aún así a medida que ha ido madurando la situación se ha calmado. Ha aprendido a aceptarse, a evolucionar y a controlarse. Su hermano, sin embargo, siente un profundo rechazo hacia el trastorno. Cree que es diferente. No entiende por qué tiene que vivir con él el resto de su vida. Paula intenta ayudarlo, hacerle ver que ese no es el camino, aunque a veces es complicado. “Discutimos mucho, pero siempre lo arreglamos. Solo hay que saber tratarse”, dice mientras se recoloca el pelo sobre el hombro derecho.

Reconoce que nunca ha sido buena estudiante. En su caso el déficit de atención ha sido más grave que la hiperactividad y eso se ha visto reflejado en sus resultados. Durante la Educación Secundaria Obligatoria Paula fue superando los cursos aunque con muchas dificultades. Con un hilo de rabia y decepción en su mirada, recuerda cómo todos los profesores, a pesar de saber que padecía el TDAH, no le dedicaban ningún tipo de ayuda extraordinaria ni atención especial. Ella sentía que no llegaba al nivel de sus compañeros y que por más que se preparara un examen nunca conseguía sacar más de un siete. Pero Paula siguió luchando y contra todo pronóstico decidió estudiar Bachillerato. Repitió el primer curso en dos ocasiones y terminó perdiendo la motivación. Iba a clase sin ganas y sentía una gran desazón. Solo dos profesoras se interesaban en su caso y confiaban en ella, pero no fue suficiente. Al final decidió dejar los estudios y estuvo durante dos años trabajando como profesora de inglés en una Academia, como monitora de un grupo de teatro musical y como tutora de grupos escolares durante excursiones de varios días en una granja escuela. Cuando cumplió los 20 le surgió la oportunidad de estudiar Bachillerato Musical. “Entonces sí me motivé, era a lo que me quería dedicar y me encontré con gente que me ayudó muchísimo”, confiesa emocionada mientras acaricia la clave de sol que cuelga de su cuello. Le costó un gran esfuerzo obtener la titulación pero lo consiguió y ahora estudia un Grado Profesional de Danza, Teatro y Música.

junge_lernen_adhs_01

El TDAH reduce el rendimiento académico y las habilidades sociales de los niños, adolescentes y adultos que lo padecen. Según un estudio de neurología de la conducta acerca de las alteraciones emocionales en el TDAH, llevado a cabo por los investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid Jacobo Albert Bitaubéa, Sara López-Martina, Alberto Fernández y Luis Carretié, los escolares afectados presentan más dificultades de aprendizaje que el resto de la población infantil. El bajo rendimiento académico se debe a su escasa capacidad de organización, de planificación, a su déficit de atención y también a los trastornos de la relación social, la falta de control inhibitorio y otros problemas derivados como por ejemplo el trastorno bipolar, la depresión, el insomnio, etc. Desde APNADAH, M.J explica que los niños afectados trabajan mucho y no obtienen grandes resultados. Requieren de una continua motivación externa que los anime a seguir estudiando y haga las tareas de clase más dinámicas. No obstante el sistema educativo español no está preparado para ofrecer este tipo de atención. “Los profesores no saben cómo trabajar con estos niños. Ni se les forma ni se les informa acerca del trastorno”, sentencia M.J. Lamenta la falta de recursos en este sentido, ya que según informa la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad un 5% de la población infanto-juvenil padece el trastorno, lo que equivale a uno o dos niños por aula.

En este sentido la Junta Directiva de APADAHCAS explica que estos alumnos son muy creativos e imaginativos y que pueden llegar a ser expertos en aquello que les gusta. No obstante son personas que se desmotivan con mucha facilidad, lo que termina por hundir sus resultados académicos. Desde la Asociación explican que la solución está en construir alternativas a la educación tradicional para que las asignaturas sean más prácticas que teóricas y de ese modo se incentiven otros valores en los alumnos que no se basen en la memorización de los contenidos de un temario. Añaden que en las aulas, aunque cada vez con menos frecuencia, se discrimina a estos niños y no existe un sistema educativo que asegure su integración social.

Ahora, sentada en la terraza de un bar como estudiante de Danza, Teatro y Música, Paula recuerda con orgullo su pasado académico. Ella no fue víctima de ninguna discriminación. Desde pequeña era muy independiente y no le afectaba demasiado lo que hicieran sus compañeros en clase. Lo que sí vivió en primera persona fue la carencia de formación y de interés por parte de los profesores a cerca del trastorno. Al final consiguió superarse a sí misma, y siempre tuvo claro que lucharía para poder dedicarse al mundo de la música por muchas zancadillas que se encontrara en el camino. Aunque hay temporadas en las que está más nerviosa (cuando tiene que enfrentarse a exámenes o a alguna actuación) y se ve obligada a recurrir a su medicación de forma esporádica, la vida de Paula es una lucha permanente por evolucionar y no depender de ellas.

tratamiento-psicologico-niñoNo existe un tratamiento ideal para el TDAH, pues cada paciente tiene su propia sintomatología y contexto familiar y social. Pero la comunidad científica reconoce que el tratamiento multimodal o combinado es el más apropiado. El Dr Tomás J. Cantó explica que este tratamiento intenta disminuir los síntomas al mismo tiempo que reduce el impacto negativo que el trastorno ocasiona en la vida de los pacientes y en su entorno. Para ello se parte de un tratamiento farmacológico, que reduce los síntomas nucleares del TDAH, otro cognitivo-conductual, que ayuda a mejorar las habilidades cognitivas y sociales del paciente, y otro psicoeducativo, que orienta al afectado, a los familiares y a los educadores del mismo para obtener mejores resultados y favorecer una mayor integración.

Paula nunca necesitó recibir terapia, aunque sí que estuvo medicándose de forma continua durante algunos años. Su hermano pequeño, en cambio, acude mensualmente a un psicólogo para realizar un seguimiento de sus síntomas y para ayudarlo en su proceso de aceptación. “Le cuesta mucho ir a la consulta. Es como enfrentarse a algo que no quiere ver”. En su rostro se dibuja un gesto de preocupación. Se siente identificada con su hermano, pues ella tampoco escogió padecer el TDAH. Pero solo depende de uno mismo el aprender a vivir de la mejor manera posible. Con la vista fija en la foto de su hermano, que aún está donde la había dejado, se termina la taza de café de un sorbo. Apoya la mano derecha sobre el colorido radiocasete y sus ojos azules terminan emocionados. Es como si toda su historia, la de aquella niña desobediente y obsesiva, la de aquella joven que no podía terminar sus estudios, la de aquella mujer que estaba formándose para pasar el resto de su vida sobre un escenario se pudiera sintetizar con el objeto que tenía delante. “Yo lo conseguí. Sé que él también lo hará”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s