Una nueva vida

No llevaba nada en sus bolsillos. Al menos nada que pudiera importarle. Solo un par de monedas y un mechero que ni siquiera funcionaba. Cuando entró en aquel bar, angosto y oscuro, supo que pronto se toparía con la peor de sus pesadillas. Pero continuó.

Continuó como quien se rinde ante su destino. Como quien cierra su paraguas a pesar de la tormenta. Como quien deja pasar el tiempo sin aprovechar el resquicio de vida que le brinda cada segundo. Al sentarse de forma decidida en la silla de madera del fondo, observó sin ninguna sorpresa el sobre cerrado que yacía tranquilo sobre la mesa. Nada hizo que se estremeciera. Nada hizo que se paralizara. Nada hizo que se detuviera. Con los ojos bien abiertos, extrajo del sobre un pequeño envoltorio de color metálico y una tarjeta.

“Te espero”

En ese momento supo que tenía que hacerlo. Ella ya se había marchado. Ahora solo era cuestión de tiempo que se reencontraran y consiguieran la paz y la serenidad que tanto habían deseado. Antes de que sus manos empezaran a temblar, retiró aquel envoltorio y dejó caer sobre su lengua aquella pastilla. Ahí comenzaba su nueva vida.

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