Diario de una despedida III

Cada segundo a tu lado era para mi como un regalo. Sabía que pronto partirías, y mi misión rutinaria era decirte a la cara lo mucho que me importabas. Tu mirada se iba apagando con el paso de los días. Tu cuerpo ya no respondía como lo hacía antes. Las manos te temblaban y las palabras se te hacían cada vez más impronunciables. Pero yo solo estaba ahí para cuidarte. Sigue leyendo

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Dominar su vida

Entonces apretó el gatillo. Tras un intenso ruido su cuerpo dejó de latir. Ya no había gritos, ya no había rabia, ya no había nada. Siempre se preguntaba cómo sería aquel momento, el momento en el que uno deja de existir. Y para su sorpresa, a él le había resultado profundamente gratificante. Sigue leyendo

El Ámbar y el Supóforo

El color ámbar, de por sí, no es un color bonito. Y no me mires así. Lo sabes tan bien como yo. Pero coño, pues es necesario. Más de lo que pensamos. Aunque necesario en determinados ámbitos, ¿eh?, no nos vayamos a emocionar. Y es que una sudadera de color ámbar, mostaza o caca de paloma con indigestión no resulta agradable a la vista humana. Por no hablar de esos pantalones imprimidos en escupitajo de Homer Simpsons (por lo del color ámbar, mostaza, o caca) que tanto se llevan ahora. Pero bueno, esa es otra historia. La cuestión: que el ámbar es necesario. Sigue leyendo

Ni un segundo de silencio y Universo La Maga

Universo La Maga es un portal que asesora y difunde el trabajo de muchos artistas emergentes en Internet. Un buen día, sin yo conocer a penas la labor de esta web, se pusieron en contacto conmigo para publicar algo sobre mi trabajo en el blog y así ayudarme a expandir mis historias y mis ensayos. De inmediato sonreí, pues aquello fue un verdadero impulso para mi motivación, el resultado a tanto esfuerzo, la respuesta a los personajes de mis relatos. Sigue leyendo

Que tú ya no eres

Guardo silencio en mitad de la noche. El mismo silencio sepulcral que me invadió el alma cuando partiste. Espero. Espero con ganas a que tu voz vuelva a resonar vigorosa en mi cabeza. Lloro. Lloro al volver a chocar de frente con el grueso muro de la verdad. La verdad que me exaspera. La verdad que me quema. La verdad que me agota. Que tú ya no eres. Que tú ya no estás.