¿Fuga de cerebros?

Cada vez son más las personas que deciden dejar España y buscar mejores condiciones de vida en otros países. Aunque el número de habitantes haya descendido en la sociedad española algunos investigadores opinan que el número de personas cualificadas que abandonan el país es muy pequeño, por lo que no están de acuerdo con que se esté produciendo una “fuga de cerebros”. A pesar de todo, la emigración es una práctica cada vez más realizada y extendida en la sociedad que acarrea notables consecuencias negativas para la economía del país.

Andrea López Zanón.- Laura es una joven valenciana de 28 años licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia. Es la mayor de tres hermanos y en su casa tan solo entra el sueldo de su padre, que trabaja como conductor de autobuses en la EMT. Al igual que otros muchos españoles, sus padres decidieron comprar una casa a través de un crédito hipotecario hace ya ocho años. Por aquel entonces, su madre trabajaba en una inmobiliaria y no tenían apuros económicos. Con el estallido de la crisis, apenas tienen para pagar la hipoteca y mantener a la familia.

Cuando Laura terminó sus estudios, hace ya tres años, soñaba con poder trabajar algún día como psicóloga forense especializada en criminología. Pero nunca tuvo la oportunidad de formarse en lo que realmente le gustaba por el elevado coste del máster: reserva de plaza, 500 €; formalización de matrícula, 590 €; 10 mensualidades de 320 €. En total, un máster de 60 créditos ECTS por 4.290 €.

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Cada vez son más los alumnos cualificados que se enfrentan a un mercado laboral incapaz de absorber su mano de obra. La tasa de paro juvenil (de entre 18 a 25 años) se sitúa en el 54%

Llena de frustraciones, ha estado todo este tiempo buscando un hueco en el mercado laboral, tanto de su especialidad (psicología) como de cualquier otra labor que pudiera asegurarle alguna ganancia económica. El resultado siempre ha sido negativo, aparte de algunas colaboraciones en trabajos temporales de apenas una semana. Su estado de ánimo ha ido ennegreciéndose al tropezar cada mañana con la misma situación repetida desde la crisis económica: un título bajo el brazo y unos bolsillos vacios.

Para dejar de alimentar ese sentimiento de joven parada sin recursos y cada vez con menos entusiasmo por la vida, ha colaborado de forma gratuita en centros ocupacionales. Cualquier cosa antes que quedarse en casa. Pero a la larga los gastos de desplazamiento y otros recursos necesarios para desentrañar la labor del voluntariado terminaron alejándola de esa opción.

Tras muchos intentos fallidos, Laura ha tomado una decisión. “Conozco a gente que lo ha hecho, y no le ha ido nada mal”, confesaba. “Yo solo sé que no puedo seguir en este país, siento que no hay sitio para mi, y necesito sentirme realizada”, proseguía. “En cualquier caso, siempre puedo volver aquí, ¿no?”, terminaba mostrando una sonrisa entre decepcionada y motivada por las posibilidades de futuro que le puede brindar su marcha a Londres.

Y así es, al igual que muchos otros españoles, Laura ha decidido hacer las maletas y marcharse a Gran Bretaña para trabajar de au pair, es decir, de niñera interina en el seno de una familia de tres niños. Llegó a la ciudad a principios de Enero con unos conocimientos básicos de inglés, y dos semanas después ya domina la lengua con menos dificultades. “Me siento muy a gusto aquí, echo de menos mi casa y mi familia, pero mi relación con los nanos es buena y por fin siento que hago algo con mi vida”, afirmaba desde Londres.

Las causas

Las principales causas de emigración en España dentro de lo que se conoce como “fuga de cerebros” son la falta de empleo, la búsqueda de unas mejores condiciones de vida, un salario mayor, el aumento de la experiencia laboral y también el aprendizaje de la lengua del país de llegada importante para la formación académica del emigrante.

Las condiciones que las personas que emigran suelen buscar en el país de llegada es una mejor economía y derechos sociales, que existan vínculos con la cultura y la lengua de esa sociedad para evitar problemas de adaptación, que ese país tenga cierta experiencia en el recibimiento de movimientos migratorios, por lo que será más sencillo que el emigrante cree lazos con esa nueva ciudad, que existan facilidades para acceder al mundo laboral y desarrollar la actividad para la que has recibido una formación académica, etc.

Los datos

Aunque los motivos por los cuales las personas deciden emigrar a otro país están muy claros, el asunto se enturbia a la hora de hablar de datos.

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El 65% de los jóvenes buscan trabajo fuera de España

Los estudios oficiales realizados por el INE, el Instituto Nacional de Estadística, afirman que son 250.000 las personas que han salido de España desde el año 2008 al año 2013 a causa de la crisis. Pero existen opiniones discrepantes respecto a este tema. Amparo González Ferrer, socióloga y especialista en demografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), afirma que la suma del total de salidas de España en este período de tiempo alcanza las 700.000 personas. Y no es la única. Fundación Alternativas también estima que el número de personas que se han ido de España supera con creces el dato otorgado por el INE, apoyando la idea de González Ferrer.

No obstante, las estimaciones del CSIC y de Fundación Alternativas no han sido suficientes para callar las voces que afirman la inexistencia del proceso de “fuga de cerebros”. De este modo, un estudio elaborado por Carmen González Enríquez, del Real Instituto Elcano, afirma que tan solo el 2% de los residentes nacionales en el exterior son personas nacidas en España que se han marchado del país a consecuencia de la crisis, en total 39.912 personas. El trabajo de Carmen González Enríquez, catedrática de Ciencia Política en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), se basa en los datos del INE: en los seis primeros meses del año 2013 salieron 259.227 personas de España, pero en su mayoría (219.537) eran personas extranjeras, lo que reduce a un 10% las personas nacidas en España que se marchan fuera.

Sea como sea, lo cierto es que existe un desbarajuste notable entre las estadísticas aportadas por unos y por otros que evidencia una inestabilidad profunda en los medidores de movimientos demográficos utilizados en España. Además, mientras el INE afirmó el pasado año que era un total de 20.998 las personas que habían emigrado al Reino Unido, las autoridades británicas registraron a 112.980 españoles residiendo en el país. Por su parte, el INE también informó de que eran 19.074 las personas que se habían marchado a Alemania, cuando las autoridades de este país tenían contabilizadas a más de 85.300.

Llegados a este punto no se puede afirmar con seguridad cuántos se van ni cuántos vienen a España. Lo que sí se puede determinar es que el año pasado el país sufrió la primera caída de población en toda su historia: 135.538 habitantes menos hasta llegar a los 47.129.783, una cifra que continúa descendiendo a causa de los evidentes problemas estructurales que padece el Estado.

Gráfica del Instituto Nacional de Estadística que muestra la disminución de la población española a partir del 2010 (aproximadamente) y prevé una caída más acentuada en los próximos años

Gráfica del Instituto Nacional de Estadística que muestra la disminución de la población española a partir del 2010 (aproximadamente) y prevé una caída más acentuada en los próximos años

En lo que ambas partes parecen estar de acuerdo es que España está padeciendo un flujo de migraciones negativo que continúa aumentando. Este hecho provoca que la idea de marcharse a otros países con mejores condiciones se expanda por la sociedad, y también por el sector de personas cualificadas de entre 18 y 25 años. Además, con la normalización de este proceso se fomenta que muchos de los emigrantes no se planteen volver a España en un futuro cercano, movidos por las oportunidades laborales, los mejores salarios y las mejores condiciones de vida.

Los destinos

Los destinos más frecuentes se encuentran dentro de la propia Comunidad Europea (Francia, Alemania y Reino Unido), pero cada vez con más frecuencia Latinoamérica y EEUU. El hecho de escoger un país europeo como lugar de residencia se basa en los lazos culturales, en el uso (por lo general) de la misma moneda, en las semejanzas sociales, en la tradición migratoria que tenga ese país (pues existirán menos discrepancias o conflictos sociales en un país que ya haya recibido a emigrantes de otros países buscando mejores condiciones de vida), en el interés por aprender una lengua extranjera y aumentar tu formación académica, etc. El crecimiento de llegadas de emigrantes a los países latinoamericanos se basa, del mismo modo, en la similitud entre culturas y tradiciones y sobre todo en la lengua común.

Las consecuencias

Aunque los estudios y los especialistas no se pongan de acuerdo en si se puede hablar o no de “fuga de cerebros”, sí existe una pérdida de población en la sociedad española, y también de personal cualificado que tiene unas consecuencias en el país. Según la teoría del crecimiento económico, para que una sociedad sea sostenible ha de realizar una inversión en capital humano, régimen de incentivos, recursos financieros, información oportuna y un ordenamiento institucional.

La variable más importante es la inversión en capital humano, ya que el conocimiento académico es necesario para el crecimiento económico, sin el cual el capital físico no se ajusta a los requisitos de un entorno económico. Esta es la principal causa por la que la obra de mano cualificada constituye un elemento estratégico que aporta un valor bruto a la economía de un país.

Cuando un país pierde sus trabajadores más cualificados, sufre un proceso de descapitalización humana que hace caer la tasa de crecimiento de su economía a corto y medio plazo. La fuga de cerebros convierte el gasto público de los países emisores en ineficaz y no equitativo. Por un lado, los gastos en educación financiados por la hacienda pública  no obtienen rentabilidad, pues es el país de acogida el que se beneficia de sus aportaciones. De este modo, el precio anual medio de un universitario, que ronda los 7.000 €, no es recompensado si el profesional decide emigrar a otro país.

Sin embargo, la consecuencia más negativa de la “fuga de cerebros” suele ser un notable envejecimiento de la población. Este hecho suele darse ya que los emigrantes suelen ser personas jóvenes. Los efectos de este envejecimiento de la población pueden ser muy perjudiciales para la economía de un país, ya que no son tan productivos, y pueden llegar a fracturar la economía y el estado de bienestar.

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Gráfico que muestra el crecimiento de la población española en los últimos años y prevé un claro descenso en las décadas próximas. Fuente: INE

No obstante, algunos sectores y estudios sostienen que la fuga de cerebros tiene también efectos positivos para el país emisor de trabajadores. La salida de algunos trabajadores motiva al resto a la hora de posicionarse en el mercado laboral, y también hace más atractiva la idea de obtener una mayor formación académica. En segundo lugar, las transferencias realizadas por los emigrantes desde su país de residencia incentivan la economía del país original. Y en tercer lugar, la emigración mejora los flujos de información y conocimientos entre los países.

Analizados todos estos parámetros, queda patente que los barómetros con los cuales se miden los flujos demográficos resultan deficientes en España, pues el acuerdo entre la realidad y las estadísticas no es fiel a lo que ocurre en la sociedad. Aunque muchos no estén de acuerdo con el cuño de “fuga de cerebros”, sí es cierto que cada día son más las personas cualificadas, como Laura, que se marchan a otros países a realizar tareas que ni siquiera tienen nada que ver con su formación académica, pero que les aportan beneficios económicos y personales que no podrán encontrar en su país de origen. Muchos de ellos, además, tienen claro que, si no mejoran las condiciones en España no volverán al país, al menos a residir de forma permanente.

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2 comentarios en “¿Fuga de cerebros?

  1. Laura dijo:

    El Gobierno nunca va a admitir que la población española está emigrando por necesidad, y que la mayoría de la gente que emigra es gente cualificada que no encuentra trabajo ni, hablando rápido, en una esquina.
    Los jóvenes que abandonan el país no son jóvenes aventureros que no saben como gastar su dinero y deciden irse de mochileros a Europa señores, los jóvenes cualificados que abandonan el país, dejando a su familia, amigos y parejas aquí, lo hacen por que no tienen más remedio que hacerlo, llorando por ello todos los días sin dejar de mirar atrás, pero que van a hacer si no les dejan más salida…

    Me indigna este tema y el pasotismo con el que el gobierno lo domina.

    • Andrea L.Zanón dijo:

      Al igual que todos los asuntos turbios de la sociedad y el gobierno español, nunca reconocerán nada. ¿Por qué no suenan creíbles los políticos? Porque directamente dicen tantas mentiras que ni siquiera ellos se las creen. Es el método que utiliza el Estado para mantener este supuesto Estado del Bienestar, cuando lo único que consiguen es radicalmente lo contrario. Estoy de acuerdo en todo lo que has dicho, palabra por palabra. Un abrazo

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