El Triángulo de las Bermudas: ¿realidad o mito?

El fenómeno del Triángulo de las Bermudas es unos de los grandes misterios de la historia de la humanidad. Sus orígenes se remontan, según las teorías, al inicio de los tiempos, dando lugar a muchísimas leyendas que a veces han interferido con la realidad de los hechos.

Si dibujamos tres líneas imaginarías entre las Islas Bermudas, Puerto Rico y Florida podremos definir un triángulo muy simple. A priori, este ejercicio geográfico puede parecer exento de cualquier misterio, pero en la práctica se ha convertido en uno de los enigmas sin resolver más inquietantes de todos los tiempos. Dentro de esta figura se han esfumado barcos y aviones sin que, ni los más escépticos ni los amantes de las teorías esotéricas hayan podido dar con una respuesta.

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Más de 1.000 personas han desaparecido en la zona en extrañas circunstancias y no se ha encontrado ningún cadáver. Si bien es normal que hayan accidentes en este lugar del planeta, pues es  altamente inestable (se producen fuertes tormentas, corrientes marinas, erupciones de los volcanes que se encuentran fondo del mar y existe una gran concentración de energía electromagnética), escapa a toda lógica que los vestigios de los aviones o barcos supuestamente siniestrados terminen desapareciendo.  Aun con todo, cabe remarcar que en algunas ocasiones (en un 10% del total de accidentes) sí se han hallado los restos de algunos vehículos accidentados en el lecho marino.

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Aunque existen pruebas documentadas sobre experiencias misteriosas en las leyendas y tradiciones de los pueblos y tribus mesoamericanas, uno de los primeros casos más sonantes fue el descrito por Cristobal Colón en su cuaderno de bitácora al cruzar por la zona conocida hoy como el Triángulo de las Bermudas. El 15 de septiembre de 1492, el experto marinero escribió:

“Navegamos aquel día y noche 27 leguas y algunos más en su camino al oeste. Y en esta noche, al comienzo de la misma, vimos un maravilloso ramo de fuego que caía del cielo al mar distante de nosotros cuatro o cinco leguas “.

El 17 de septiembre, a penas dos días después, apuntó lo que se ha interpretado como una alteración en los aparatos electromagnéticos y de orientación utilizados por las naves:

“Tomaron los pilotos el Norte marcándolo, y hallaron que las agujas noroesteaban una gran cuarta, y temían los marineros y estaban penados y no decían de qué. Conociólo el Almirante; mandó que tornasen a marcar el Norte en amaneciendo, y hallaron que estaban buenas las agujas. La causa fue porque la estrella que parece hace movimiento, y no las agujas”.

El 11 de octubre de 1492, a penas cuatro horas antes de que avistaran tierra, explicó:

“Después del sol puesto, navegó a su primer camino, al Oeste, andarían 12 millas cada hora, y hasta 2 horas después de medianoche andarían 22 millas, que son 22 leguas y media. Y porque la carabela Pinta era la más velera e iba delante del Almirante, halló tierra e hizo las señas que el Almirante había mandado. Esta tierra vio primero un marinero que se decía Rodrigo de Triana; puesto que el Almirante, a las diez de la noche, estando en el castillo de popa, vio lumbre, aunque fue cosa tan cerrada que no quiso afirmar que fuese tierra” (…) “después de que el Almirante lo dijo, se vio una vez o dos, y era como una vela de cera que se alzaba y levantaba, lo cual a pocos parecía ser indicio de tierra”.

No obstante, el fenómeno del Triángulo de las Bermudas como un lugar en el que sucedían acontecimientos extraños cobró vida a partir del caso del Mary Celeste, en el año 1872.

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El Mary Celeste era un barco que se dirigía a Génova, en los EE.UU., con una carga muy valiosa para la época de alcohol industrial. Partió de Nueva York el 7 de noviembre de 1872 con una tripulación de 11 personas, entre las cuales se encontraban la esposa y las hijas del capitán del barco.

Pasado más de un mes, concretamente el 19 de diciembre de este mismo año, el Mary fue encontrado navegando a la deriva por otro barco mercantil, el Dei Gratia. Desde tierra habían estado esperando la carga del Mary Celeste desde hacía más de dos semanas, tiempo en el cual debería de haber llegado a puerto, y su retraso hizo que las autoridades corrieran la voz entre la sociedad por si algún ciudadano o portuario podía saber algo. Es por ello que el Dei Gratia reconoció el navío al instante e intentó contactar con su tripulación. No obstante parecía que no había nadie a bordo, y al no obtener respuesta durante varios minutos decidieron subir al Mary para investigar.

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Encontraron que el barco estaba intacto, aunque el timón había sido abandonado y estaba a merced de las olas. Había ropa húmeda tendida en la cubierta, algunos platos con comida servidos sobre la mesa y una tetera con agua que todavía estaba caliente. Además, la valiosa carga de alcohol estaba intacta, por lo que el Dei Gratia descartó el saqueo o el atraco a manos de piratas como motivo que explicara lo que había sucedido en el Mery. Fuera como fuera, el barco fue llevado a puerto y nunca se supo nada de la tripulación que en él navegaba.

Otro de los casos más polémicos y en el que se vieron inmiscuidos varios aviones ocurrió en el 1945, después de la II Guerra Mundial. Desde la base militar de Florida, también en los EEUU, cinco bombarderos despegaron para realizar maniobras rutinarias de entrenamiento. El tiempo era adecuado y los aviones habían sido revisados antes de salir concluyendo que estaban en perfecto estado. Una hora después de haberse elevado, el capitán del Vuelo 19, nombre que recibía el grupo de los cinco aviones, comunicó que se habían perdido y que no conseguían divisar tierra por ningún lugar; que todos los aparatos magnéticos de los aviones funcionaban mal y que el mar estaba muy extraño, que el agua era, en palabras del propio capitán, “blanca”.

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Desde la central enviaron a un hidroavión de rescate, puesto que con la experiencia que tenía el capitán del Vuelo 19 resultaba contradictorio que se hubiera perdido y que se mostrara tan nervioso. Cuando la central anunció al capitán que iban a buscarlos, este respondió por radio: “No nos segáis”. Dos minutos después, se perdió todo contacto con el hidroavión y tanto este como los otros cinco del Vuelo 19 desaparecieron del mapa de control. Desde ese momento se han realizado numerosas expediciones de búsqueda y nunca se han encontrado los restos de los aviones supuestamente accidentados.

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También existen testimonios en algunos de los casos del Triángulo de las Bermudas. El más conocido tuvo lugar el 7 de diciembre de 1967, en el aeropuerto de Miami. El CT, un avión comercial, estaba entrando en pista para aterrizar con un total de 56 pasajeros. Desde la central se avisó de su inminente llegada y todos los familiares y amigos que esperaban en el aeropuerto pudieron verlo aproximarse en el cielo. Todo el aeropuerto quedó asombrado cuando el avión desapareció de repente sumido en un repentino halo de luz. Tampoco pudieron localizarlo en el tablero de instrumentos ni contactar con él. Los equipos de rescate no tardaron en ir a buscar al CT, pero no encontraron nada. De este caso se obtuvieron muchos testimonios de personas que perdieron a familiares que volaban en aquel avión, y que nunca volvieron a verlos.

Existen innumerables teorías que intentan dar una explicación al fenómeno del Triángulo y todos los acontecimientos allí ocurridos, aunque ninguna de ellas consigue abarcar todas las circunstancias dadas en las supuestas desapariciones.

La primera de ellas pertenece a las teorías de fuerzas electromagnéticas, y es conocida como la teoría de los túneles atmosféricos. Este término fue acuñado por Eduard Snedker, un investigador norteamericano que estudió el fenómeno del Triángulo durante más de 15 años. Snedker sugiere la existencia de tubos de grandes dimensiones: zonas de la atmósfera en forma cilíndrica donde el aire adopta extraños comportamientos al estar influido por alteraciones magnéticas. Esto provocaría que pudiera succionarse la materia a través de este tubo y que, al quedar sometida a una gravedad diferente, pudiera llegar a desintegrarse. Los restos de estos objetos medio destruidos irían a parar al final de túnel, a otra parte diferente del planeta. Las críticas a esta teoría defienden, principalmente, que la existencia de un tubo de este tipo no explicaría el carácter aleatorio de las desapariciones, pues el tubo estaría ubicado en un lugar concreto y no respondería a que las desapariciones se produzcan en todo el territorio que ocupa el Triángulo.

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La segunda teoría pertenece a las teorías extraterrestres, y es conocida como el efecto electromagnético OVNI y el triángulo como puerta dimensional. Cuando ha habido desapariciones, tanto los barcos como los aviones afectados siempre han contactado previamente con la central anunciando que los aparatos electromagnéticos no funcionaban y se paralizaban. Además, también se habla de la aparición de nubes muy densas sin ninguna razón aparente, de flashes de luz que aparecen y desaparecen, y de una fuerza que sale de la nada y arrastra a algunos aviones y barcos haciendo que se pierda el control sobre los mismos. Esta teoría lleva a pensar a sus defensores que el Triángulo de las Bermudas es un espacio donde las aeronaves extraterrestres utilizan los llamados agujeros de gusano o vórtice espacio-temporales. La tierra se convertiría en una especie de “puerto” para aquellas naves que quisieron atravesar nuestro sistema y desplazarse a miles, o quizás millones, de años luz. La apertura y el cierre de estas puertas, para decirlo de alguna manera, explicaría el efecto electromagnético, la aparición de las nubes, la fuerza por inercia y, también una cosa que la anterior teoría no explicaba: la aleatoriedad de las desapariciones, puesto que no se puede controlar la apertura y el cierre de esta especie de fenómeno.

La tercera teoría pertenece a las teorías empíricas-racionales, y es conocida como el fenómeno del metano congelado. Un grupo de geólogos de la Universidad de Gales, en Gran Bretaña, fueron los primeros en hablar de esta posible causa. El gas metano se forma por la acción de bacterias que viven a centenares de metros bajo el mar. Este gas suele congelarse debido a las altas presiones y a las bajas temperaturas. El metano congelado, entonces, puede salir a la superficie por los terremotos o a las avalanchas de sedimentos, generando una espuma que puede hacer temblar a los barcos e, incluso, a los aviones. Esto explicaría de nuevo lo por que los barcos y aviones se hunden, pero continuaría dejando sin respuesta el gran enigma: ¿por qué no se encuentran restos o por qué en otros casos aparece la embarcación sin sus tripulantes?

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La incógnita todavía continúa en el aire.

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7 comentarios en “El Triángulo de las Bermudas: ¿realidad o mito?

  1. Laura dijo:

    Me encanta, estaba esperando esta entrada desde hace mucho tiempo.

    Creo, sinceramente, que la segunda teoría comentada (efecto electromagnético OVNI), a pesar de que pueda parecer inverosímil, es la que más se sustenta, ya que la primera comentada deja de lado el carácter aleatorio de los “accidentes”; y la última, si se produjera la liberación de los gases por un movimiento sísmico, eso quedaría reflejado, y hasta hoy no se ha podido demostrar que coincidan.

    Es un tema del que se puede estar debatiendo durante años, que nadie va a estar conforme con una u otra explicación, y al que le encontraran más explicaciones científicas, ya que todo el mundo tiene miedo a admitir, quizá incluso a plantearse, la existencia de vida fuera del planeta, sobretodo de vida superior a la nuestra.

    Ante todo esto solo es una humilde opinión.

    Sigue escribiendo, me encanta leer tus entradas =).

    • Andrea L.Zanón dijo:

      Estoy muy de acuerdo contigo, y más después de haber leído y estudiado muchos de los casos que han ocurrido en el Triángulo. En la mayoría de ellos se dan unas situaciones muy parecidas en las que entran en juego avistamientos ovnis, destellos de luz, aparición de nubes grisáceas y espesas, un comportamiento anómalo del agua del mar, y otros varios todos encaminados hacia fenómenos electromagnéticos que poco tiene que ver con una única conclusión científica. No obstante hay que tener todas las opciones en cuenta, ya que parece probable que sea una mezcla de todas ellas. Gracias por seguir mi trabajo, me anima muchísimo. Un abrazo

    • vincent dijo:

      laura, ninguna de las teorias incluyendo la que tu mencionas ( ovnis ) son a ciencia cierta certeras puesto que no hay evidencia, solo montajes fotograficos y amarillismo, mas bien la que mas se aproxima es la del gas metano ya que han realizado experimentos a gran escala y se a demostrado lo que puede hacer este gas en el mar bajo las perfectas condicines que alli se presentan ( triangulo de las bermudas ) lo demas son suposiciones de pantalleros que solo quieren figurar en estos medios y que de manera irresponsables hablan sobre el tema, es verdad que no consiguen los restos de los aparatos pero hasta los momentos nadie sabe, solo Dios.

      • Andrea L.Zanón dijo:

        Estimado Vicent:

        Si bien es cierto que no hay pruebas para demostrar la teoría ovni sí que hay indicios para, al menos, tenerla en cuenta. No creo que se puedan reducir todos los casos de avistamientos y experiencias por las que ha pasado mucha gente a “montajes fotográficos y amarillismo”. De hecho pienso que al hacerlo se simplifican demasiadas cosas y se toma por oportunistas a los que sí han sufrido cualquier tipo de contacto, visual o físico, con fuerzas que a día de hoy no tienen explicación.

        La intención de este post es poner sobre la mesa todas las teorías, al menos las más respaldadas, para explicar lo que sucede en el Triángulo de las Bermudas. Si se parte en la investigación de las desapariciones de barcos, estoy de acuerdo contigo: la teoría del gas metano es la que puede explicarlo sin ningún tipo de duda. Pero centrarse solo en los barcos sería de nuevo simplista: existen muchísimos aviones que vuelan a elevada altura que han terminado desapareciendo o teniendo experiencias muy singulares como las que explico en este post. Para los aviones, por tanto, la teoría del gas metano se queda totalmente obsoleta.

        Soy una persona con disposición a creer en lo sobrenatural, lo reconozco y me siento orgullosa de ello. Pero el hecho de que a veces busque razones sobrenaturales a experiencias que tengo habitualmente no se trata de una tendencia fortuita. Me explico: primero aplico la razón, de la manera más empírica que conozco, y cuando ésta no funciona… es que algo raro o atípico sucede. Y eso es lo que hice cuando investigué sobre el Triángulo de las Bermudas.

        Con todo llego a la conclusión de que no hay pruebas sólidas para convalidar ninguna de las teorías que explico en el post, por lo que ya se entra en el ámbito de las creencias.

        Muchas gracias por dedicar un poco de tu tiempo a ‘Ni un segundo de silencio’,

        Un cordial saludo

  2. Rubén dijo:

    Genial la entrada, me he quedado totalmente embobado leyéndola. Me has contado muchas veces casos que han ocurrido en el Triángulo y la verdad es que son espeluznantes. Lo que no sabía era que existían diversas teorías que trataban de buscar una explicación… Es muy curioso, sigo pensando que si hubiese una justificación racional a todo lo que allí ocurre la habrían sacado a la luz hace mucho tiempo y todo este asunto no seguiría estando envuelto en tanto misterio. Supongo que preferirán dejarlo correr y no seguir intentando dar explicaciones a las que siempre se les termina encontrando un fallo.

  3. vincent dijo:

    Buen trabajo y respuesta Querida Andrea, dejo este ultimo comentario, espero les guste.

    En 2010 un grupo de científicos australianos dio a conocer el inquietante enigma del Triángulo de las Bermudas, llegando a la resolución del misterio y rompiendo las ilusiones de todos los mitos que se formaron a partir de los años 60.

    Los expertos indicaron que las desapariciones se deben a la existencia de grandes bolsas de hidratos de metano que producen la erupción de enormes burbujas que crecen de forma geométrica a medida que ganan altura.

    Otro estudio publicado por American Journal of Physics, explica que las naves desaparecen en la zona porque es un lugar de condensación de gases compuesta por hidratos de metano que forman burbujas, las cuales impiden que los barcos se mantengan sobre el agua, perdiendo la capacidad de flote.

    Los científicos concuerdan que si la burbuja es lo suficientemente grande y posee una densidad alta puede llegar al espacio aéreo, atrapando a los aviones que transitan por el sector. Los análisis realizados a escala en laboratorios han comprobado que las burbujas pueden hundir un barco, debido a la densidad del agua.

    Cuando la burbuja llega a la superficie logra que cualquier barco pierda completamente sus propiedades de flotabilidad logrando que la nave se hunda en sus aguas, tratándose de una simple cuestión de diferencia de densidades.
    Esto es casi parecido a lo que dije anteriormente pero un poco mas explicativo, saludos cordiales.

    • Andrea L.Zanón dijo:

      Estimado Vicent:

      Estoy al tanto de esa noticia y de hecho es lo que explico en el post cuando abarco la teoría empírico-racional en el último párrafo del texto. De nuevo insisto en que es la explicación que más se acerca para dar explicación al hundimiento de los barcos y también, aunque en casos muy extremos, de aviones.

      No obstante remarco que lo que ya digo en el post: eso no explica, por una parte, que estas naves desaparezcan, y tampoco que lo hagan sus tripulantes, sin dejar ni un solo rastro. Por otra parte tampoco explica las experiencias de los pilotos de los aviones y de los capitanes de los barcos que han sufrido altercados electromagnéticos en los sistemas tecnológicos, ni tampoco explica su relación con avistamientos OVNIs.

      De nuevo volvemos a un callejón sin salida. Precisamente la ciencia trata de establecer leyes y normas a través de las cuales funciona el mundo físico que nos rodea, y para alcanzar una de esas leyes tiene en cuenta todos y cada uno de los aspectos que interfieren en un hecho. Llegados a este punto, la teoría que tu aportas, Vicent, olvida muchas características similares que se dan en los casos de desapariciones en el Triángulo de las Bermudas.

      Es empírico y racional seguir preguntándose qué hace que las naves desaparezcan o sufran este tipo de alteraciones porque, por todos los argumentos que se desarrollan en esta entrada queda claro que la teoría científica del metano deja muchos cabos sueltos. Es por ello que gran parte de los investigadores del Triángulo no la han dado como buena, ni tampoco un amplio grueso de la comunidad científica.

      Un saludo cordial,

      Andrea L Zanón

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