Lo que callan los diarios

Andrea López Zanón.- Ayer compré el diario La Razón. Sí, ya sé lo que estáis pensando, pero tranquilos, lo hice por fuerzas mayores: un trabajo para la universidad.

Tragué saliva y me crují los nudillos antes de adentrarme en ese maravilloso mundo. Juro que intenté ser neutral y quitarme los tópicos de encima, pero la realidad terminó por engullirme.

Me llamó la atención una noticia que publicaba en la página 18, en la sección de ‘España’ (viva España), el periodista A. Batolomé. El titular era el siguiente: “Griñán ganará casi 5.000 euros más en el Senado que en la Junta”.

La verdad es que con la cantidad de sumas que estamos acostumbrados a escuchar en los medios de comunicación, que si un millón de euros, que si medio millón, que si… no me parecía una cantidad para nada desorbitada. Quizá por eso empecé a leer la noticia, porque en un principio no me parecía que reuniese, bajo mi punto de vista, ciertos criterios necesarios de noticiabilidad.

Me topé de frente con una noticia-artículo de opinión. Al parecer, José Antonio Griñán (socialista), miembro de la Junta de Andalucía, había sido elegido a propuesta de su grupo parlamentario vicepresidente segundo de la Comisión de Empleo y Seguridad Social de la Cámara Alta.

Esta elección le ha llevado a Griñán a pasar de estar en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía como diputado autonómico a estar en el Tribunal Supremo, con el consiguiente aumento del sueldo.

Pero no explicaba la noticia de La Razón estos hechos de forma neutral y jerárquica, ni mucho menos siguiendo la conocida aunque deteriorada pirámide invertida, aquella por la cual los hechos se muestran para el lector en orden de importancia (primero los más relevantes y los anecdóticos al final).

Y me explico: la noticia explicaba por encima el cambio de trabajo del señor Grimán en las cuatro primeras líneas, y pasaba posteriormente a un ejercicio recordatorio para aquellos lectores que se hubieran despistado en el seguimiento de la trayectoria de este político.

Hacía un análisis minucioso sobre el “escándalo” en el que se vio inmiscuido y “que se ha extendido como una gangrena entre el PSOE andaluz y miembros de algunos sindicatos”: el caso de los ERE en Andalucía.

Muchas pinceladas ideológicas son las que adornan el texto, demasiadas, ya que cuando empiezas a leer te olvidas de la esencia de la noticia.

Con ésto no quiero que penséis que me veáis totalmente azul o totalmente roja, porque ni una ni la otra, simplemente me indigna ver el descaro con que algunos medios de comunicación desarrollan su tarea casi sectarea (de secta, claro está).

No contenta con el resultado de mi análisis de andar por casa me pregunté: ¿Será noticia en otros diarios el hecho de que a este hombre, por ser elegido para formar parte de la Cámara Alta, se le haya subido en 5000 euros su sueldo anual?

Y no… obviamente no.

El País, por ejemplo, no consideró que reuniera esos mínimos criterios noticiosos para que ese hecho se tranformara en noticia en sus páginas de política.

¿Conclusiones?

Cada uno que saque la suya propia, yo me mantendré en la idea de que La Razón utilizó este “hecho” para hablar de la relación de los socialistas con el caso de los ERE y para denunciar de forma silenciosa que alguien inmiscuido en cuestiones ilegales trabaje en el Senado.

Pero si lo hace nuestro Presidente… ¿Por qué no lo iba a hacer José Antonio Griñán?

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